Dos atracos

Acababan de atracar la sucursal del banco Bilbao  y los clientes aún se estaban incorporando aunque algunos seguían tumbados boca abajo, por si acaso.

Un joven alto y delgado se dirigió con paso decidido a la caja.

—Buenos días, venía a abrir una cuenta. Sé que tienen una promoción y regalan una Thermomix por ingresos superiores a tres mil euros

La cajera le miraba boquiabierta.

—No tengo todo el día, señorita —explicó el joven.

—Me recuerda a alguien pero no sé a quién —aseguró la cajera en voz baja.

El joven advirtió que podía haber cometido un error pero siguió actuando con naturalidad.

—Quería abrir la cuenta con el dinero de esta bolsa. No recuerdo cuanto había. La Thermomix la quiero negra, si puede ser —dijo mientras se quitaba el pasamontañas y se lo guardaba en un bolsillo—. ¿No habrá ningún problema, verdad?

—Claro que no, la señorita Pili le abrirá la cuenta enseguida. Tome su Thermomix —dijo el director de la oficina apareciendo de la nada.

El director había hecho números: cien mil euros robados que pagaría el seguro más una nueva cuenta con cien mil euros. Un día maravilloso y otro cliente satisfecho.

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